We Say ¿Hay edad mínima para la política-

Published on mayo 6th, 2016 | by UReporter

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¿Hay edad mínima para la política?

Por: Jean Pierre  Mora, comunicador y estudiante de Relaciones Internacionales de ULACIT.

A mis casi 24 vueltas a la vida, me considero muy joven para muchísimas cosas. Muy joven para (personalmente) casarme, tener hijos, asentarme en un lugar definido, entre otros. Pero me pregunto: ¿seré muy joven para la política?, ¿somos muy jóvenes para la política?,  ¿hay una edad mínima para ser político o al menos para participar en tan peculiar mundo?. Mis preguntas no nacieron de un acto espontáneo de reflexión introspectiva, por el contrario, varios acontecimientos en Costa Rica llaman a la reflexión sobre el tema.

Recientemente, la fiesta electoral para elegir a nuestros representantes en los gobiernos locales nos dejó un alcalde electo de 25 años de edad. Se trata de Marcel Soler Rubio, alcalde de nada más y nada menos que el cantón de Montes de Oca. Logró llegar a ese cargo a través de una coalición política –Gente–. Soler representa el perfil de muchos jóvenes que se han apasionado por la política. Basta con ver su biografía profesional  para darse cuenta de su paso por programas dirigidos tradicionalmente a personas muy jóvenes, de los que incluso hasta yo he participado. Ahora, Soler es alcalde, y eso le ha valido muchos titulares como: “Conozca al joven de 25 años que liderará San Pedro”, con comentarios que lo apoyan y otros que lo critican.

La noticia de Soler no fue la única en desarrollarse tras las elecciones municipales del 2016, que trajo a la mesa de discusión la participación política de la juventud. El controversial empate entre los candidatos a alcalde del Partido Nueva Generación (PNG) y Liberación Nacional (PLN), por el cantón de Nandayure se resolvió dándole el gane a quien fuera el más longevo de los dos. En este caso resultó victorioso el candidato por el PNG, Giovanni Jiménez, quien con sus 50 años venció a Luis Diego Campos gracias a los 19 años “de ventaja” que le lleva al liberacionista. Lo anterior ocurrió porque así lo determina el artículo 202 de nuestro Código Electoral.

Valga mil veces la redundancia, ¿por qué estas noticias son noticia?, ¿por qué consideramos solapadamente una edad mínima para política?. No exagero, y si así pareciera no me hagan referirme a los escándalos con la diputada más joven que tenemos actualmente en nuestra Asamblea Legislativa. No obstante, no hago apología de los políticos jóvenes aquí mencionados o de cualquier otro en un cargo público. Si son buenos o malos funcionarios, ese debate transciende a otro espacio, por el momento me limito a reflexionar sobre el asunto de la edad para participar en política en general.

Propongo estudiar la pregunta que probablemente muchos pensamos y no siempre externamos: ¿a cuál edad se está preparado para algo tan importante como la política?. Estoy seguro que la interrogante viene inherentemente de tradiciones adulto-centristas de siglos anteriores, del hecho de pensar que los años nos dan experiencia y conocimiento y por ende nos legitiman para una u otra función. Sin embargo, ese paradigma está cambiando rápidamente en muchísimos sectores del quehacer humano. El boom de las tecnologías de la información y la comunicación han acelerado los procesos de aprendizaje y de desarrollo profesional. No es raro encontrarse a jóvenes que a sus veinte o treinta y pico de años tengan conocimientos y destrezas que antes tomaban muchos años para adquirirlos.

Los millennials han liderado grandes cambios generados en lo que hoy se considera la Era de la Colaboración. La economía colaborativa está desarrollando nuevas formas de hacer transacciones, de ofrecer servicios y productos; y toda está transformación ha correspondido al empuje y las nuevas visiones de las generaciones más jóvenes. Los emprendimientos sociales, culturales y económicos más creativos y exitosos están emergiendo de mentes con relativamente pocos años de habitar el planeta. La juventud ha protagonizado un movimiento en pro de los medios de comunicación alternativos y las redes sociales, herramientas que han reformulado el tratamiento y la divulgación de la información.

Las listas de líderes mundiales y de las personas más influyentes ya no son un monopolio de quienes están por arriba de los 40, que lo diga Mark Zuckerberg o Malala Yousafzai. Entonces, ¿qué pasa con la política, con nuestra política?, ¿tenemos suficientes jóvenes en ella?, ¿estamos preparados para recibir más jóvenes en ella?. No abogo a ir por doquier colocando a gente joven en puestos de liderazgo político porque sí, ni más faltaba, abogo por quitar la “edad mínima”, que mentalmente le hemos asignado a la política. Abogo por invitar a los jóvenes talentosos y visionarios a ser parte de las propuestas que den solución a los grandes desafíos del país.

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