We Say Designed by Freepik

Published on febrero 25th, 2016 | by UReporter

0

El color que no vemos

Por: Lucas Viñas, licenciado en Comunicación Visual de la Universidad de Rosario Argentina.

En la complejidad de la enseñanza, la teoría del color ha captado gran interés,  pero por su amplitud informativa han permanecido ocultas muchas facetas del tema. Dejar hoy la elección de una paleta cromática solo a las relaciones de armonía visual es pecar contra los sentidos ocultos que transportan estos vehículos del conocimiento que llamamos colores.

El nombre común para designar el estudio de las relaciones semánticas del color es ‘psicología del color’, como llamó Eva Heller a su libro. Además,  se puede ver un interesante aporte del marketing, aún más interesado en aprender sobre dicho tema que el diseño gráfico, con la publicación de teorías que hacen referencia al color y sus habilidades cenestésicas, con el objetivo de aumentar las ventas y la fidelización de los clientes. La pregunta que resume la utilidad de todo en un mundo marcado por el tiempo productivo es ¿y para qué sirve? La respuesta es extensa para el que no conoce sobre el tema,  y resumida para el practicante diario que ve en la grandes marcas su uso constante.

“El color es el futuro de las marca” declara Martin Lindstrom,  en Buyology, lo cual deja la puerta abierta para jugar con cierta similitud entre marca y color. Es común escuchar que la marca se confunde con el logo y aunque esto dista mucha de la realidad, en parte se hacen mutua referencia. Es que en el signo marcario habita la forma y el color para reconocer la marca;  nosotros no somos nuestra firma,  pero ella sí depende de nosotros.

Volviendo a dicha declaración y siendo el color el futuro,  nos trasladamos a otra pregunta pero esta con una base filosófica: ¿por qué? Debido a la potencia sígnica, a su incansable aparición en el mundo y su repetida visualización, el color se vuelve una marca;  Heineken ya lo había logrado con su “Piensa en verde”;  donde veíamos un cartel verde estaba Heineken y Carlsberg seguía segundo en la carrera del posicionamiento. No hace falta que diga si el cartel fuera rojo de que otra marca sería.

Ser dueño de un color

Calle 13 reclama que los colores no se pueden comprar,  pero hay marcas que lo han podido patentar,  como Ferrari o Kodak. Ser un signo cotidiano en el camino del transeúnte te mantiene en su mente siendo invisible. La función identificadora del color se produce mediante su uso sistemático,   sinergizando todas las acciones de promoción bajo el mismo signo (color),  lo cual incrementa el efecto persuasivo. Como consecuencia,  el receptor deja de ver el color para ver la marca. El ejemplo más claro son los equipos de futbol en el cual un color o un acorde cromático deja de verse para ser reemplazando por otro signo: el nombre del equipo.

El color que se nos adelanta en nuestra carrera semántica y nos ancla en nuevos sentidos (conocimientos),  y por mecanismos asociativos no en el signo (color) sino en el receptor, toma su significado de la cultura. El rojo  en Egipto,  donde las altas temperaturas sofocan a aquel que quiera cruzar el desierto a la hora teñida por este pigmento, no tiene las mismas asociaciones que en Rusia,  donde ese rojo sofocante se vuelve esperanza y calidez en el crudo invierno.

El color como estrategia

Un mismo producto se puede comunicar cromáticamente de distintas maneras y con diferentes mensajes y estrategias. En el caso de la cerveza,  podemos observar claramente la línea de pensamiento de las marcas,  basando nuestro estudio en sus paletas de colores.

La cerveza Quilmes,  con un acorde cromático frío y heráldico (azul y blanco = Argentina),  destaca ya en su nomenclatura esta percepción cenestésica:   Quilmes Cristal – Quilmes Bajo Cero. Brahma trabaja su comunicación con los colores cálidos, asociados a la buena onda, el carnaval, el baile y la fiesta. Si bien la cerveza se toma fría en nuestra cultura, han encontrado una alternativa muy atractiva y diferenciadora para competir con el líder de ventas. La empresa Stella Artois, para alejarse de esta batalla de opuestos, entabla las líneas de su imagen junto a la perfección de un producto que destaca su excelencia con un color verde diplomático asociado al dinero, combinado con el rojo del poder y el oro de la riqueza en pequeños detalles que cierran sus mensajes. “La perfección tiene su precio” nos dice su eslogan.

Campo de batalla

Parte de la estrategia comunicacional es estudiar el campo donde se va a luchar, las peleas cuerpo a cuerpo exigían para una mejor diferenciación,  que los uniformes fueran de distintos colores, como también pasa en las góndola de los supermercados, donde los productos de distintas marcas pelean por nuestra atención “hombro con hombro”. La función primaria del color es individualizar de lo genérico a lo único. No hay lenguaje gráfico pertinente en la elección del color por rubro, el color obra como signo diferenciador entre distintas entidades, manteniendo una coincidencia con el carácter de la identidad por comunicar (Nivea = azul = hidratante).

Otros campos de batalla pueden ser un barrio donde no hay locales cerca que compitan en el mismo rubro por los clientes potenciales. En este caso,  la marca en cuestión puede optar por los colores que comuniquen mejor el valor de su empresa y las cualidades de su producto; por ejemplo, la “italianidad” de una pizzería.

Todo este trabajo se puede planificar,  ya que las personas que viven en sociedad poseen una biblioteca interna de signos asociados a distintos significados, algunos con sedimentos psicológicos como el azul del frío o el anaranjado de la amistad, y otros posicionados sobre la semiótica que han sido generados por el mercado; por ejemplo colores relacionados con partidos políticos, clubes de futbol, marcas  o productos. Timothy Samara subraya en su libro El diseñador como chef,  que el consumidor potencial de nuestras comunicaciones tiene expectativas visuales y espera ver ciertos colores en determinados producto o servicios.

El color invisible

Estoy seguro de que después de abrir aunque sea por un instante su curiosidad por el mundo del color como signo, dejará de apreciarlo como decorado para ver en ellos distintas intenciones que compiten por nuestra atención. Lo importante es ser consciente de por qué los elegimos,  ya que siempre están comunicando algo.

Tags: ,


About the Author

ULACIT Reporter



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


7 − = 3

Back to Top ↑