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Published on mayo 14th, 2013 | by UReporter

Puertas difíciles de abrir

 La frase “salir del closet”  no es una novedad en el léxico actual. Se ha vuelto más común el hecho que una persona “salga” y acepte su orientación sexual.  Pero, ¿qué significa realmente salir del closet?
 
Luis Alonso Arrieta Ávila
Psicólogo
Club de Diversidad y Género

Esta simple frase implica primero que todo, un proceso de exponer algo que se tenía guardado, algo que no se quería exponer.  Esta imagen hace que consideremos que lo que no se está diciendo es algo “malo” o peor aún, se llega a pensar que la homosexualidad es una enfermedad. Sin embargo no hay nada más alejado de la realidad.

De acuerdo con el manual diagnóstico y estadístico de enfermedades mentales (DSM – IV, por sus siglas en inglés) la homosexualidad dejó de ser considerada como una enfermedad mental desde 1973 y se eliminó de la lista de trastornos sexuales.  Basados en este dato, se debe rechazar la idea de que la diversidad sexual es una enfermedad y que se puede curar.

Este proceso de aceptación de una sexualidad diferente a la socialmente aceptada siempre se ha manejado desde el ámbito individual, sin embargo tiene una connotación social muy grande. Cuando una persona “se sale del closet”  no lo está haciendo solo, sino que tiene implicaciones para su familia y/o círculos de amistades  y este, es uno de los principales factores que  potencian que las personas sexualmente diversas tengan un proceso de auto aceptación más difícil y prolongado.   El aceptar que se tiene un hijo gay o una amiga lesbiana en muchos casos requiere no sólo el reconocimiento de un “otro” diferente sino además requiere poder restructurarse personalmente,  modificar  creencias y las ideas que socialmente se han construido sobre este tema.

Es en este momento que entran en juego los estereotipos sociales,   “son las personas homosexuales  enfermos” o “si tengo un amigo gay  me contagiará el SIDA”, entre otros. Estas ideas preconcebidas son algunos de los problemas con los que las personas sexualmente diversas tienen que enfrentar cada día y que afectan el desarrollo de su identidad y auto-concepto.

La cura es la educación. No existe una cura para la diversidad sexual  porque  no es una enfermedad. El cómo una persona  ejerce su sexualidad abarca muchos aspectos de su vida y no solo la orientación sexual, sin embargo el cómo se entienda la diversidad sexual y como se pueda generar una sociedad inclusiva si tiene solución: la educación.  

La educación sobre diversidad sexual es una herramienta que permite, en un primer plano ayudar al proceso de aceptación y vivencia plena de la sexual humana, cualquiera que sea; y en un segundo plano ayuda a fomentar una sociedad inclusiva que entienda sobre la diversidad sexual en todas sus áreas.

 Cuando alguna persona (llámese pariente, amistad o compañero de trabajo) se “sale del closet”  se debe intentar comprender lo que esto implica para la persona, procurar  entender lo que significa  la diversidad sexual, preocuparse por  educarse al respecto y sobre todo valorar y reconocer a la persona  como un ser integral con emociones, sentimientos, sueños e ilusiones al igual que cualquier otra persona y que como tal, merece ser tratada con respeto y dignidad.

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