Think College Entrevista_con_el_corrupto

Published on febrero 19th, 2014 | by UReporter

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EDITORIAL: Sobre la Corrupción y el deber del ciudadano

Por: Fabián Solano
Estudiante: Maestría en Gerencia de proyectos
 

La función pública es entendida como un servicio que un ciudadano brinda al resto de sus conciudadanos, con el fin de sacar adelante las tareas y objetivos propios que la nación se ha marcado en busca del bien común. Este servicio debe ser prestado no solamente a la luz del marco legal nacional, sino también debe ser brindado con altísimos estándares de compromiso, entrega y ética. Se debe entender la función pública desde la vocación de servir a la comunidad y de trabajar en mejora de las condiciones generales del país.

Por supuesto, por dicho servicio se reciben remuneraciones económicas  por parte del estado, profesionales y personales cuando se cuenta con la satisfacción del deber cumplido, de alzar la frente en alto pudiendo decirle a la ciudadanía que el trabajo ha sido no solamente eficiente, eficaz y de calidad si no también ético y decente, cuando se puede repetir con honor la popular frase “a la función pública se llega a servir y no a servirse”.

A pesar de que la ética en la función pública es tema de discusión en la gran mayoría de naciones, los problemas de corrupción siguen permeando las instituciones. Algunos países sufren desde hace siglos este  mal, tal es el caso de Rusia, mientas otros como las naciones nórdicas han logrado controlar de manera, podría decirse exitosa, el problema, empero pareciera ser que no existe país ajeno a la necesidad de mantener bajo la lupa el ejercicio de los funcionarios públicos.008corrupo

Por supuesto todo estado aspirara a lograr niveles de corrupción nulos, o al menos trabajar por seguir los estándares y ejemplos de los pueblos con menos corrupción, es por eso que se impulsan una serie de medidas y leyes que buscan más que vigilar o amedrentar al funcionario público, supervisar el debido uso de los fondos públicos y del poder del que son depositarios dichos empleados. Es obligación entonces de la ciudadanía participar en la formulación de estas medidas y ayudar a las autoridades pertinentes en cualquier caso que sea requerido con el fin de que prive la honradez y la ética.

Costa Rica no ha sido ajena a esta contrariedad, así lo demuestra la actual campaña política, donde el tema de corrupción es uno de los principales en la agenda de discusión de los candidatos a la Presidencia de la República. Claramente no es para menos, los problemas que el país enfrenta en esta materia, en especial desde el año 2002 a la actualidad, son alarmantes e inaceptables, el papel jugado por la prensa ha sido determinante y la responsabilidad que hoy la ciudanía tiene es fundamental, es necesario que los habitantes del país seamos inquebrantables en nuestras posturas de cero tolerancia a la corrupción y además nos informemos para elegir a gobernantes ejemplares en el ejercicio de cargos públicos y en general, en el ejercicio de sus profesiones.

Esta postura no se trata de una casería de brujas, donde la función pública se convierte en un disgusto para quien la ejerce. Bien lo decía don Alberto Cañas, los funcionarios públicos deben ganar salarios decorosos, a esto agregamos que por supuesto deben ser sujetos de todo respeto, ayudados en toda medida para cumplir con sus funciones y aquellos honestos y entregados, que sin duda son la mayoría, deben ser reconocidos públicamente por sus logros.


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