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La evaluación de los aprendizajes en ULACIT es coherente con su modelo educativo y con los últimos descubrimientos en el campo de la neurociencia y la psicología cognitiva.

El modelo conceptual de la EpC surge de la experiencia del Proyecto Zero, unidad de investigación y extensión de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos de América (EUA). El Proyecto de Enseñanza para la Comprensión, dirigido desde sus inicios, en 1988, por los profesores David Perkins, Howard Gardner y Vito Perrone, tuvo como objetivo el desarrollo de una novedosa metodología de enseñanza.

De este proyecto se han dado múltiples aplicaciones, ampliamente conocidas tanto en los EUA como en muchos otros países. Integrantes del Proyecto Zero, como Martha Stone-Wiske y Tina Blythe, escribieron sendos textos y guías para su implementación.

El modelo EpC fue adaptado por Silvia Castro Montero, Rectora de ULACIT y estudiante de David Perkins y Howard Gardner en Harvard.  Consta de cuatro componentes fundamentales: a) Temas generadores; b) Metas de comprensión; c) Desempeños de comprensión, y d) Evaluación continua.

El propósito de estos componentes es definir claramente qué es lo que los estudiantes deberían comprender y establecer, en consecuencia, la forma en que ellos van a demostrar comprensión por medio de las actividades de aprendizaje.

A su vez, lo que los estudiantes deberían comprender responde a las cuatro habilidades claves: a) Los propósitos de la disciplina; b) Una base conceptual mínima; c) Los métodos de la disciplina; y d) Las formas de comunicación de la disciplina.

Partiendo de estos elementos centrales del modelo EpC, la Universidad retomó sus aportes para la construcción de su enfoque educativo, apropiado para el nivel superior.

Cada uno de los componentes del modelo encontró un lugar en la fundamentación curricular de los planes de estudio, en los sílabos o programas de cursos, así como en las estrategias de enseñanza y evaluación, tanto formativa como sumativa.

Los cursos están diseñados a partir de temas generadores que despiertan el interés de los estudiantes y que motivan la resolución de problemas reales. 

Tienen como objetivo desarrollar competencias disciplinares y generales como metas de comprensión a alcanzar; y se evalúan utilizando proyectos finales de síntesis, ejecuciones públicas creativas y flexibles, en lugar de exámenes escritos tradicionales.  La evaluación supone el abordaje de problemas novedosos de la disciplina que visibilizan el aprendizaje.

La evaluación no solo la efectúa el docente, sino que también expertos externos, como expertos empresariales y líderes comunitarios, otros alumnos (en un proceso denominado co-evaluación) y hasta el mismo estudiante (auto-evaluación).

En síntesis, ULACIT entiende como comprensión la capacidad de un individuo de utilizar el conocimiento en situaciones novedosas (p.ej., solucionar problemas, diseñar productos o crear historias), de formas semejantes a las que modelan los expertos en disciplinas específicas. Los estudiantes demuestran su comprensión cuando son capaces de ir más allá de la acumulación de información y realizan desempeños que son valorados por las comunidades en que viven.

En este enfoque basado en desempeño, la comprensión no es meramente una representación del mundo en nuestras mentes, ni un conjunto de acciones vagamente organizadas. Antes que ello, la comprensión es la capacidad de pensar con el conocimiento, de acuerdo con los estándares de buenas prácticas dentro de una disciplina específica.

La comprensión no se restringe a un acto cognoscitivo, sino que se demuestra en la práctica. La comprensión, desde la EpC, se verifica por medio de desempeños de comprensión, es decir, acciones observables, que usualmente tienen como resultado un producto tangible asociado con las formas de trabajo de la disciplina que se está aprendiendo, como una medición, un ensayo, un informe, un modelo o artefacto, o la solución de un problema.

Lea más al respecto de la experiencia de ULACIT en  “Enseñanza para la comprensión en la educación superior: la experiencia de una universidad costarricense” publicado en la Revista Iberoamericana de Educación Superior, Vol. 3, Núm. 8 (2012): 30 de septiembre de 2012.