Trastorno de la personalidad por dependencia

TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD POR DEPENDENCIA

Introducción

Los seres humanos como individuos biopsicosociales a menudo describen los rasgos de la personalidad de los demás o de sí mismos creando esquemas que los ayudan a recordar, tener conceptos y opiniones de estos y por supuesto, de ellos mismos. Por ejemplo, se puede definir la personalidad de un padre a partir de las experiencias y actitudes que se han compartido con él, entonces de ahí se puede decir que él es amoroso, sabio, amable pero a veces un poco incomprensible y celoso.

De acuerdo con Halgin y Krauss (2009), los rasgos de la personalidad son la perspectiva más perdurable que poseen las personas sobre el ambiente y los demás. No obstante, cuando estas características perpetuas llegan alterar la vida de la persona y por ende su entorno, se genera lo que se conoce como un trastorno de la personalidad. Estos mismos autores, definen un trastorno de la personalidad como la “pauta duradera e inadaptada de experiencia interna y comportamiento que se remota a la adolescencia o principios de la edad adulta” (p.344). Dichos aspectos de inadaptación pueden manifestarse en los ámbitos cognitivos (formas de percibir el yo, a los demás y los sucesos), afectivos, del funcionamiento interpersonal y/o en el control de los impulsos.

Dentro de los trastornos de personalidad que expone el DSM-IV-TR se encuentra el causado por dependencia. Aquí, las personas se sienten fuertemente atraídas hacia los demás, hasta llegar al punto de perder su independencia y su propia autovalía. A continuación, se presenta una breve investigación sobre este trastorno y su relevancia en las relaciones de pareja.

 CAPÍTULO I

Justificación

El presente estudio procura ahondar en los criterios de diagnóstico demostrados en el trastorno de la personalidad por dependencia. Asimismo, se pretende ubicar dicho trastorno en la realidad del contexto costarricense en lo que se refiere a las relaciones de pareja. Por otra parte, dentro de la transcendencia que compete a esta investigación, se rescata la necesidad de profundizar en los diferentes trastornos que definen una conducta anormal para el desarrollo más óptimo del enfoque clínico de la psicología. Tal, servirá como una perspectiva de la frecuencia e intensidad del trastorno en la sociedad costarricense, en especial, en los alrededores de la Clínica Central de San José, zona en la cual hay mayor urbanización, población y actividad económica en Costa Rica (Alvarado, 2003).

También, se pretende abarcar la influencia de este trastorno en la calidad de las relaciones de pareja involucradas en dicha zona josefina. En cuanto a los beneficios, se puede mencionar la disponibilidad de la información generada para futuras investigaciones y programas de prevención del trastorno de la personalidad por dependencia.

 

Problema de investigación

¿Cuáles factores del trastorno de la personalidad por dependencia pueden repercutir de manera negativa las relaciones de pareja?

 

Objetivo General

Determinar los factores del trastorno de la personalidad por dependencia que pueden repercutir negativamente las relaciones de pareja

 

Objetivos Específicos

Describir los aspectos más importantes que corresponden al trastorno de la personalidad por dependencia

Indagar la frecuencia, intensidad y tipo de tratamiento del trastorno de la personalidad por dependencia en Costa Rica

Establecer los posibles factores del trastorno que repercuten negativamente en las relaciones de pareja

 Antecedentes

De acuerdo con los antecedentes encontrados, se puede decir que existen muy pocas investigaciones previas con respecto al trastorno de la personalidad por dependencia en Costa Rica, dejando claro que aún hay mucho campo que explorar. A continuación se muestran las investigaciones que se han realizado y que tienen alguna relación con este trastorno.

Nacionales

  1. La codependencia: un trastorno de la personalidad. Una propuesta sustentada en los parámetros establecidos para los Trastornos de la personalidad por el DSM-IV-TR.

Autor: Rosalía Gil Fernández

Fecha: Universidad de Costa Rica, 2005.

Objetivo: Explorar la viabilidad de clasificar a la codependencia como un Trastorno de la personalidad en los parámetros establecidos en el DSM-IV-TR

Resultados: si se logra la factibilidad buscada con respecto a la codependencia.

Internacionales

  1. Trastornos de personalidad por dependencia, con rasgos obsesivos. Estudio de Caso.

Autor: Gabriel Jaime Ramírez Tobón. Especialista en Terapia Cognitiva. Especialista en Trabajo Socio Familiar.

Fecha: 17 junio, 2009. Revista Poiésis. FUNLAM. Colombia.

Objetivo: Lograr un enfoque integrador de la perspectiva cognitiva para el tratamiento del caso presentado.

Resultados: Después de un año y medio de trabajo, se logran abarcar las metas propuestas desde la perspectiva cognitiva que incluye técnicas más integrales.

  1. Interpersonal Dependency and Dependent Personality Disorder

Autor: Robert F. Bornstein.

Fecha: 2012. Journal Of Clinical Psychology, 68(7), 766-781.

Objetivo: Determinar el grado en que las personas que padecen del trastorno de la personalidad por dependencia se dañan a sí mismos y a los demás por medio de violencia intrafamiliar y agresión.

Resultados: Se demostró que dichos rasgos dependientes se asocian con innumerables consecuencias negativas tanto para la persona como para las demás que la rodean. Asimismo, se establece la posibilidad de incluir en el DSM-5 las categorías de los rasgos de los trastornos de personalidad dependiente. Tales categorías son ansiedad, sumisión e inseguridad por separación.

  1. Dependent personality traits and information processing: Assessing the interpretation of ambiguous information using the Thematic Apperception Test.

Autor: Anoek Weertman, Arnoud Arntz, Erik Schouten and Laura Dreessen.

Fecha: Junio, 2006.

Objetivo: investigar el sesgo de interpretación del TAT en las personas con rasgos de personalidad dependiente.

Resultados: se logra apoyar la idea de que las personas con estos rasgos dependientes presentan un sesgo en la interpretación, dichos sesgos están relacionados con los esquemas y por las creencias dependientes.

CAPÍTULO II

MARCO TEÓRICO

Trastorno de la personalidad por dependencia

Como se mencionó anteriormente, el trastorno de la personalidad por dependencia está vinculado con la incapacidad de la persona para tomar sus propias decisiones y mantener su autovalía e independencia. Cuando este rasgo de la personalidad se adhiere fuertemente en la persona, se generan daños socio-afectivos tanto para el individuo que lo sufre como para el “cómplice”, pues produce dependencia en exceso. Por otra parte, de acuerdo con Robert Bornstein (2012), este trastorno está caracterizado por la tendencia de las personas de depender de otras en materia de cuidados, orientación, protección y apoyo, incluso en situaciones en donde el funcionamiento autónomo es realmente posible.

Etiología

Desde la perspectiva biológica, de acuerdo con Haranburu y sus colaboradores (2011), este trastorno es heredado en la mayor parte, pues en gemelos monocigotos se demostró que si uno tiene el trastorno el otro también lo tendrá. Menciona que hay mayor frecuencia del trastorno en las mujeres que en los hombres. También se ha aludido que la conducta sumisa innata puede favorecer el desarrollo del trastorno (Fernández, 2011)

Por otra parte, Jorge Castelló en su página sobre trastornos de la personalidad, asegura que las personas que sufren de este trastorno por lo general han sido sobreprotegidas desde edades tempranas. Como consecuencia, se crea la sensación de no saber qué es valerse por sí mismas, dicha impresión da paso a una fuerte dependencia hacia los demás en la edad adulta. No obstante, desde la teoría del apego de Bowlby, la cual se refiere a los vínculos de protección que se dan desde la primera etapa de vida, se distingue en las futuras relaciones adultas pues en los mejores casos reflejan sentimientos de seguridad y pertenencia saludables hacia los demás y hacia las mismas personas, de lo contrario, reflejan aislamiento e inquietud (Brenlla et al, 2001).

“…el tipo de apego es el que abre la vía hacia la autonomía y el desarrollo social del niño” (Haranburu, pg. 3)

Según Bowlby, las formas de proporcionar seguridad y protección en la infancia pueden presentarse en varias formas: apego seguro, evasivo, resistente e inseguro. En el siguiente cuadro se explican las respuestas más comunes de cada uno de los estilos ante la falta de la madre.

Clasificación del Apego

Respuesta a la Situación  Extraña

Apego seguro

Explora con la madre en el salón; alterado con la separación; la recibe con alegría cuando regresa; busca contacto físico y consuelo al reunirse

Inseguro: evasivo

Ignora a la madre cuando está presente; muestra poca angustia por la separación; se retira de ella activamente al reunirse.

Inseguro: resistente

Explora poco cuando la madre está en el salón, y se mantiene cerca de ella; muy angustiado con la separación; resiste el contacto físico con la madre al reunirse, y se muestra ambivalente o con coraje.

Inseguro: desorganizado desorientado

Confusión sobre si acercarse o evadir a la madre; sumamente angustiado con la separación; al reunirse actúa confundido y aturdido-parecido a la respuesta de acercarse-evadir en los modelos animales

              Tomado de Teoría del Apego http://psicologialatina.com/?q=apego

 

 

 

Evidentemente, los patrones de figuras excesivamente protectoras que ha presenciado el individuo le conducen a la elección de relaciones protectoras y a la dependencia hacia cualquier figura protectora (Haranburu et al, 2011). Por tal razón, la vida adulta las consecuencias de estos estilos de apego se ven exteriorizadas en las relaciones intrapersonales e interpersonales del individuo. De acuerdo con Ana Belén (2003) se ven manifiestos de la siguiente manera:

De la misma manera, se cree que el sentimiento de confianza en las relaciones es necesario para el desarrollo de seguridad, intimidad y relaciones agradables, pues es una condición buscada para poder desarrollar el compromiso y seguridad (Belén, 2003).

De acuerdo con Haranburu Oiharbide (2011), explicar este trastorno desde el enfoque cognitivo sería enfocarse en los esquemas adquiridos a través de la infancia. Es común que las estrategias de adaptación de las personas con el trastorno de personalidad por dependencia, sean poco desarrolladas. Dentro de los esquemas que forman dichas estrategias de adaptación, se encuentran el menosprecio de sus habilidades y el ineficiente manejo de la ansiedad, asimismo pensamientos automáticos tales como:

“No podría vivir sin la ayuda de alguien que se responsabilice de mí”

 “Necesito a alguien que me cuide y me ayude cuando lo necesite”

“Yo, a diferencia de los demás, soy incapaz e impotente”

“No puedo hacer nada por mi vida”

“Lo peor que me puede ocurrir es que me dejen solo(a)”

 “Si me abandonas, me derrumbo/me mato”

“Sin ti no puedo vivir”

 “No soy capaz de decidir por mí mismo, por eso, me tienen que ayudar los otros”

“Solo(a) no lo lograré”

“Soy un(a) fracasado(a)”

“Sin ti no valgo nada”

“Eres la razón de mi existir”

“Nacimos el uno para el otro” Sin ti no me siento completo(a)”

Desde la perspectiva freudiana, se expone que la dependencia se debe a que la persona ha sido frustrada o gratificada en exceso en la fase oral y por ende, no puede resolver de manera adecuada el conflicto entre la autonomía y la dependencia (Haranburu, 2011). No obstante, Mira y López (1963) afirma que de acuerdo con Karen Horney, se identifica la búsqueda del afecto y amor como la defensa ante los miedos, en otras palabras, si se obtiene el cariño en medio de una situación que genere miedo, este va a huir ante la fuerza del amor. Sin embargo, las personas que recurren a esta instancia, van a vivir aferradas a las “faldas” de alguien. También menciona que ante el miedo o la ansiedad, la persona puede recurrir a la sumisión o dependencia, en esta instancia el individuo renuncia a quien realmente es y adopta la postura de quien está sobre él.

Por otra parte, el conductismo hace referencia al énfasis que los padres dan a los peligros de la autonomía de sus hijos. Por ejemplo, si se le dice constantemente al niño que no juegue solo porque pueden robarlo, este estímulo podría generar en él ansiedad y por lo tanto, sentirá la necesidad de defenderse de ese mundo peligroso y recurrirá inmediatamente hacia la persona que le advierte el riesgo de permanecer solo. Asimismo, por medio del aprendizaje vicario, los niños pueden adquirir este patrón de conducta dependiente cuando observan que otros niños son premiados cuando muestran estas conductas o cuando ven este comportamiento dependiente en alguno de sus padres, por ejemplo una niña que ve que cuando su madre está triste recurre desesperadamente a su esposo por medio de llamadas hostigosas que generan tensión y asfixia en el esposo. Por supuesto, la adquisición de la conducta va a depender del estímulo, pues si la persona que se observa es admirada por el niño, el aprendizaje tendrá mayor efecto (Haranburu, 2011). En este caso, si la madre es una heroína para la niña, es probable que esta vaya a reaccionar de la misma manera cuando se sienta triste. Asimismo, cabe mencionar que los ambientes en donde se aplican tratamientos de seguimiento como en los hospitales, hogares de rehabilitación, de ancianos, etc., inadvertidamente refuerzan un comportamiento dependiente en los pacientes en donde estos muchas veces se autolesionan para seguir siendo atendidos (Bornstein, 2012).

Características del trastorno

De acuerdo con Halgin y Krauss (2009) y Haranburu (2011), dentro de los rasgos más relevantes que presentan las personas con trastorno de la personalidad por dependencia se encuentran:

Convicción de su propia incompetencia

Dificultades para tomar decisiones triviales o cotidianas

Demandan excesivo aconsejamiento

Sentimientos de debilidad y abandono

Temor a debatir y exteriorizar sus ideas

Temor de que sus seres queridos los abandonen

Evitación de desagradar a los demás

Tendencia a agradar a los demás

Ante las críticas, se desmoronan, pues son vulnerables a estas

Baja autoestima

Ansiedad y tristeza son los estados de ánimos más comunes, cuando se sienten protegidos son eufóricos

Falta de asertividad

Pueden hacer sacrificios extraordinarios o tolerar malos tratos verbales, físicos o sexuales.

Incapacidad de enfrentar problemas y de responder a las consecuencias

A menudo se refugian en el consumo de alcohol y drogas

Muestran conflictos por medio de síntomas somáticos, los cuales utilizan para llamar la atención y crear dependencia en los demás

Tienden a elegir compañeros de pareja dominantes, agresivos  y posesivos

Mezclan su identidad con la de otros

Por su parte, Álvaro Burgos (2009) afirma que estas personas presentan comportamientos sumisos y una necesidad excesiva de ser cuidadas. Además, asevera que carecen de autoconfianza y autosuficiencia, elementos esenciales para lograr la autonomía adecuada. Cabe mencionar que este mismo autor afirma que poseen un patrón de comportamiento dócil y adherente y que está fuertemente relacionado con la necesidad de ser cuidado. Por ejemplo, en una relación de pareja sería una persona que permite que su esposo decida en dónde van a vivir, cómo va a ser la casa, cuál empleo van a conservar, a cuáles amigos se les seguirá hablando, etc. Si ve que su esposo está equivocado, sin importar eso, sigue accediendo y no toma iniciativas para mejorar las situaciones.

 Desarrollo

Haranburu (2011), afirma que cuando el individuo se encuentra en la etapa de la niñez, comienza a adquirir los esquemas de interacción social que ve a su alrededor y que por supuesto, experimenta con sus cuidadores. Ya en la niñez media, se incrusta una autoimagen caracterizada por la debilidad, ineficiencia y por la intensa necesidad de protección y de sentirse seguro, esta autoimagen se ve reflejada en la dependencia del niño para hacer sus tareas de la escuela. Ante esto, empiezan a sentirse inseguros y ansiosos afectivamente por lo que de inmediato buscan ayuda y la protección de figuras ubicadas a un nivel más alto que ellos. Por otra parte, al tener un apego inseguro y ansioso, buscan a los demás para que les resuelvan sus problemas envés de buscar herramientas para resolverlos por sí solos.

Este autor menciona que para la adolescencia, el individuo se siente presionado a ejercer dominio propio y aislarse más de sus padres, sin embargo, no se sienten capacitados para hacerlo. Por eso, intensifican sus relaciones con compañeros para poder desligarse un poco más de su familia y cumplir con las expectativas de la sociedad, especialmente las de sus pares. Cuando logra encontrar un nuevo refugio, se sumerge en una relación estrecha con amistades íntimas y así sucesivamente, van generando dependencia en los demás.

Componentes del trastorno

De acuerdo con Robert Bornstein (2012), existen cuatro componentes del trastorno de la personalidad por dependencia, los cuales son descritos a continuación:

  1. Motivacional: marcado por la necesidad de orientación, ayuda, apoyo y la aprobación de las demás personas.
  2. Cognitivo: se ve relacionado con la percepción que tiene la persona de sí misma como incapaz, impotente e ineficaz. Dicha percepción está acompañada por otra que menciona que los demás sí son competentes y capaces.
  3. Afectivo: se refiere a la tendencia ansiosa de la persona cuando tiene que funcionar autónomamente, en especial, cuando va a ser evaluada por otros individuos.
  4. Conductual: hace énfasis al uso de la amplia gama de estrategias para introducirse a los demás fortaleciendo los lazos con las personas dominantes.

Criterios diagnósticos del trastorno

Dentro del Eje II de los trastornos de personalidad ubicados en la categoría C del DSM-IV-TR se postula los siguientes criterios para diagnosticar el trastorno de personalidad por dependencia:

Dificultad para tomar decisiones cotidianas si no se les aconseja y apoya.

 Necesidad de que los demás asuman la responsabilidad de los principales ámbitos de su vida.

Dificultad para iniciar proyectos o tareas por la baja confianza personal que sienten en su criterio o capacidades.

Tendencia a llegar a los extremos para obtener calidez y apoyo al grado de ofrecerse voluntariamente a hacer cosas que son desagradables.

Sentimientos de incomodidad o impotencia cuando se está a solas por temor a ser incapaz de cuidar de uno mismo.

Buscar otra relación como fuente de atención y apoyo inmediatamente después del final de una relación estrecha.

 Preocupación con temores de que se le deje para cuidarse solo.

Comorbilidad

De acuerdo con Haranburu y colaboradores (2011), el trastorno dependiente de la personalidad está severamente relacionado con el trastorno depresivo mayor, bipolar, distimia, pánico, fobia social, ansiedad indeterminada, ciclotimia, agorafobia y toxicomanías con otros trastornos. Asimismo, pueden presentar el trastorno límite, histriónico, obsesivo-compulsivo de la personalidad.

Por otra parte, el estudio de la situación actual de la salud mental en Costa Rica realizado por el Ministerio de Salud (2004), revela que en la edad adulta los trastornos de personalidad entre otros trastornos, son las afecciones que se dan con mayor frecuencia y gravedad sobre todo en las consultas brindadas por la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS). Asimismo, se determina que es más común en los hombres atenciones por psicosis, dependencia alcohólica y dependencia y abuso de drogas. No obstante, en las mujeres predomina el trastorno neurótico y de la personalidad.

Diagnóstico Diferencial

El DSM-IV menciona que el trastorno de la personalidad por dependencia se diferencia de la dependencia producto de trastornos del Eje I como lo son los del estado de ánimo, angustia y agorafobia y también de enfermedades médicas.

“El trastorno de la personalidad por dependencia tiene un inicio temprano, un curso crónico y un patrón de comportamiento que no aparece exclusivamente en el transcurso de un trastorno del Eje I o el Eje III”  DSM-IV, pg. 684

Cabe mencionar que dentro de la categoría C del Eje II, se pueden incluir además del trastorno de la personalidad por dependencia el de personalidad límite, histriónico y por evitación.

 Medición

Robert Bornstein (2012) menciona que existen varios métodos para poder determinar si una persona puede padecer de este trastorno o no. Dentro de los métodos más utilizados actualmente por investigadores clínicos se encuentra el Inventario de Dependencia Interpersonal, la subescala de sociotropía de Beck, la subescala de sociotropía autónoma (SAS), la subescala analítica de Blatt el cuestionario de experiencias depresivo (DEQ), la prueba de perfil de relación (RPT), escala de dependencia destructivas excesivas (DO). Asimismo, se han utilizado el Examen Internacional de Trastornos de la Personalidad (IPDE), el Cuestionario de Personalidad de Diagnóstico-4 (PDQ-4), y la Entrevista clínica estructurada para el DSM-IV de Trastornos de la personalidad.

Tratamiento

Haranburu y colaboradores (2011), afirman que el mejor tratamiento consiste en la terapia que ayude a la persona a conseguir autonomía, autoconfianza y el sentimiento de autoeficacia. Para llegar a eso, es necesario que el individuo se distancie de las personas más cercanas para comenzar el nuevo proceso de independencia. No obstante, el terapeuta debe estar cauteloso que la persona no cree dependencia de la terapia ni de quien la imparta. Por lo tanto, deberá transferir en las manos del paciente, el abordaje del cambio, así le enseñará a la persona a tomar decisiones e iniciativas para que esta pueda empezar a valorar sus propios logros.

Dentro de las técnicas más utilizadas en el ámbito psicoterapéutico se puede mencionar la Psicoterapia de Apoyo de Rockland, la cual consiste en ofrecer un apoyo del terapeuta hacia el paciente, potenciar las fortalezas que este posee como lo son sus capacidades de afrontamiento y el uso de herramientas intrínsecas, asimismo, se intenta reducir el distrés producto de las conductas mal adaptadas, y fomenta también la toma de decisiones de una manera asertiva e independiente.

Por su parte, la Terapia Conductual Dialéctica promueve la estabilidad del paciente y la mejora de su control personal. Este proceso se lleva a cabo por medio de tres etapas:

1. Se trabajan conductas agresivas y autodestructivas.

2. Resolución de problemas.

3. Incrementar capacidad del paciente para disfrutar. 

Otro tipo de terapia utilizada es de Orientación Psicoanalítica de Halliwick en donde se utilizan recursos que combinan la psicoterapia individual, de grupo, psicodrama, farmacología y atención comunitaria (Fernández, 2011).

Es importante mencionar que además de que el terapeuta debe estar atento al vínculo que se cree con su paciente, por eso dentro de los retos más comunes que este enfrenta durante las sesiones psicoterapéuticas se encuentran:

ü  Bajo insight y escasa o nula capacidad para reflexionar sobre su estado mental y emocional

ü  Dificultad para integrar aspectos positivos de su personalidad, y si hay aspectos negativos estos no les produce aversión pues suelen ser egosintónicos y no buscan mejorar o cambiar esos aspectos.

ü  Presentan dificultades para soportar las confrontaciones realizadas durante la psicoterapia, por lo que se ven amenazados y terminan abandonando el proceso. 

En la parte farmacológica el Doctor Julio Fernández (2011) asegura que son necesarios los fármacos cuando se presentan sintomatología de crisis de angustia o ansiedad intensa por causa de la separación, ante estos síntomas se sugiere imipramina, el cual es un fármaco antidepresivo o también llamado como inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina. Asimismo, si se presentan alteraciones conductuales o cambios afectivos significativos, se recomiendan antiepilépticos como la Carbamazepina.

 CAPÍTULO III

MARCO METODOLÓGICO

Tipo de Investigación

La presente investigación se caracteriza por ser bibliográfica, generando así un estudio de recolección de datos textuales sobre el trastorno de la personalidad por dependencia, especialmente dentro del contexto social costarricense.

Técnicas de Producción de la Información

Se realiza una exploración bibliográfica sobre el trastorno de la personalidad por dependencia y sus implicaciones. Asimismo, se hace una entrevista al Doctor Rolando Ramírez, Psiquiatra y Psicólogo Clínico de la Clínica Central de San José, quien durante 3 años sacó la especialidad de Psiquiatría, después trabajó 2 años en una clínica como Jefe del área de Comunitaria. Después, trabaja 3 años en el Hospital Nacional de Niños y se especializa en Psiquiatría Infantil, en donde también trabajó en el Hospital Nacional Psiquiátrico en Pavas en el CENARE con adolescentes y niños. Luego, en 3 años se especializa en Psiquiatría Forense y trabaja en el Poder Judicial. Después regresa a la CCSS para trabajar en la Clínica Central.

De acuerdo con la entrevista realizada al Psiquiatra mencionado, se logra determinar una posible frecuencia de casos del trastorno de la personalidad por dependencia presentados en la Clínica Central, asimismo, se brinda una interesante perspectiva sobre el tratamiento de este trastorno.

 CAPÍTULO IV

ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN

Dentro los puntos que menciona el Dr. Rolando Ramírez sobre el trastorno de la personalidad por dependencia, se encuentra que las personas que lo padecen tienden a buscar relaciones de pareja que estén en medio de la violencia intrafamiliar. De acuerdo con Jorge Castelló (s.f), la violencia que se genera dentro de la familia involucra a dos individuos, la víctima quien es una persona que se empareja con otra que es severamente agresiva y/o posesiva; y el agresor, quien en su mayoría corresponde a varones, es el individuo que considera a su pareja como un ser inferior en el cual puede descargar todas sus frustraciones o como alguien que puede dominar. Cuando ya se logra establecer una dinámica concreta de agresión y humillación, se encuentran en medio de lo que conocemos como el ciclo de violencia, en donde cada vez las fases se dan con mayor frecuencia e intensidad. 

 

 

Como se pudo evidenciar en la fase de arrepentimiento, para la víctima es sumamente difícil afrontar la ruptura de una relación, por lo que en esta etapa intenta desesperadamente retomarla o si llega a terminar, inicia una nueva relación con una pareja que contenga características similares a las de su ex pareja (Castelló, s.f). Es en esta etapa donde salen a la luz los rasgos del trastorno de la personalidad por dependencia. Sin embargo, no se puede generalizar este trastorno a todos los casos de violencia intrafamiliar, pues en algunas situaciones la mujer es agredida y por factores que están fuera de sus manos, tiene que permanecer con el agresor.

No obstante, a pesar de que no se pueda asegurar que en todos los casos de violencia intrafamiliar haya trastorno de la personalidad por dependencia, sí es más probable que en la mayoría de los casos exista lo que se conoce como dependencia emocional. De acuerdo con Jorge Castelló (s.f), se menciona que la necesidad de afecto en la dependencia emocional es más excesiva que en el trastorno de la personalidad por dependencia, en donde sí va haber una necesidad de afecto, pero además de esta necesidad van a existir dificultades para que la persona pueda ser autónoma. En el caso de la dependencia emocional, el individuo sólo va a demandar afecto y va a poner a su pareja por encima de todo, inclusive de él/ella mismo, sin embargo, no necesariamente va a cumplir con todos los criterios establecidos por el DSM-IV.

En la página oficial de dependencia emocional de Jorge Castelló (2012), se muestran los rasgos más importantes de una persona que presenta esta necesidad de afecto, dentro de ellos se mencionan:

Dejan toda su identidad para someterse a la pareja.

Utilizan los medios necesarios para estar cerca de su pareja a pesar de que no estén en un mismo lugar. Por ejemplo, usan el teléfono celular, redes sociales, webcam, etc.

Quieren que su pareja esté solamente para ellos.

 Idealizan a su pareja hasta llegar al punto de distorsionar los méritos y logros de esta poniendo aspectos positivos en donde no los hay.

Son sumisas ante su pareja, permitiendo infidelidades, agresión, sobrecarga en los quehaceres de la casa.

Presentan miedo al abandono, ante esto, hacen cualquier cosa con tal de mantenerse con su pareja.

Cuando son abandonados por su pareja, sufren del síndrome de abstinencia, en donde muchos caen en depresión mayor con fuertes pensamientos angustiantes y con una gran carga de ansiedad que los paraliza por completo. Ante ese síndrome, se intensifica el anhelo de volver con la persona, por eso busca cualquier excusa para encontrarse con esa persona.

No valoran lo que realmente son, de ahí la baja autoestima.

Prefiere satisfacer a su pareja y a las demás personas que a sí mismo(a).

De acuerdo con psiclinicaformativa.com, las personas con dependencia emocional tienden a buscar el siguiente patrón en sus parejas:

 Reúnen condiciones para ser idealizados.

 Son ególatras, narcisistas y creen que poseen privilegios, esto les ayuda a ser personas dominantes y explotadoras. Asimismo, desea ser el centro de atracción de los demás individuos.

Por otra parte, el doctor Rolando Ramírez distingue el concepto de codependencia durante la entrevista, en donde afirma que una persona codependiente se comporta de manera sumisa ante parejas que presentan algún tipo de adicción. En este caso, la persona codependiente va asumir la responsabilidad de su pareja, va a presentar problemas de asertividad pues tendrá dificultades va a poder decir no, cree que con su amor y cuidado van a salvar a su pareja, no se va a valorar lo suficiente, va a presentar dificultades para sentir placer y disfrutar de su vida, va a negar el desgaste de energía que hace y trata de reflejar lástima hacia los demás. 

Cabe mencionar que a como la violencia intrafamiliar presenta un ciclo en el que la dependencia es un factor influyente, en la dependencia emocional también se da un ciclo que en la mayoría de los casos es muy difícil de romper. De acuerdo con psiclinicaformativa.com, durante la primera fase de euforia se produce un momento de romanticismo en el que la persona dependiente siente que ha encontrado a su “salvador” pues ese individuo presenta las características que tanto busca esa persona. Asimismo, la persona dependiente comienza a dar de sí misma desmedidamente, ya sea llamando frecuentemente a la otra persona o planeando citas. Si al individuo le resulta agradable el esfuerzo de la otra persona, se llevará a cabo la fase de subordinación, en donde se establecen los roles: dominante y sumiso para poder mantener una estabilidad en la relación.

Después de un tiempo, se da la fase de deterioro en la que se intensifican los papeles de cada miembro de la pareja. Es aquí en donde la persona dependiente ya no disfruta de la relación y tiene que ceder a humillaciones, burlas y quejas. La persona dominante exige más privilegios y menosprecia hirientemente a su pareja. Por consiguiente, al haber un gran deterioro en la relación, es probable que haya una ruptura (en la mayoría de casos no se da) y se genere con ello el síndrome de la abstinencia. Aquí la persona dependiente siente paz y tranquilidad, sin embargo, conforme pasa el tiempo se va deprimiendo debido a que se siente sola y abandonada, por lo que se presenta sintomatología de una depresión mayor. Si la persona regresa con su pareja, se devolvería a la fase de deterioro, de lo contrario, pasaría a la fase de relaciones de transición en donde el deseo de sentirse acompañada hace que la persona busque otra pareja, sin embargo, muchas veces esta pareja no va a cumplir los patrones deseados por la persona dependiente, por lo que seguirá buscando hasta llegar a ese patrón y ahí se instaurará de nuevo el ciclo mencionado.

 

Trastorno en Costa Rica

El doctor Rolando Ramírez menciona que en Costa Rica no existen datos que demuestren estadísticamente cómo se percibe el trastorno de la personalidad por dependencia, sin embargo, asegura que si se investigan datos sobre violencia intrafamiliar, quizás se pueda tener una idea de la frecuencia y la magnitud de este trastorno en el país. Además, menciona que de acuerdo con su experiencia, se puede decir que en la Clínica Central ubicada en San José centro, llega por lo menos un caso de estos por día, la mayoría mujeres en edad reproductiva (18-35 ó 40 años de edad).

 

Con respecto al género, el doctor Rolando Ramírez menciona que en Costa Rica sí se presentan casos en los que los hombres son víctimas de violencia intrafamiliar o personas que padecen del trastorno de la personalidad por dependencia, sin embargo, estos son severamente discriminados y aislados por los mismos psiquiatras y psicólogos quienes los impulsan a ser “machos” y a no ser “maricones”. Del mismo modo, la sociedad puede promover o desalentar el comportamiento dependiente de una forma diferente en varones y mujeres. (DSM-IV-TR).

Por otra parte, como lo afirma Roberto Bornstein (2012), en la violencia doméstica y el abuso infantil por parte de los padres, los altos niveles de dependencia y/o del trastorno de la personalidad por dependencia se asocian con un riesgo significativamente aumentado. Como vemos en las noticias, en Costa Rica no es la excepción.

“Durante el año anterior 62 mujeres fueron asesinadas en Costa Rica. El Poder Judicial informó de que 40 asesinatos son tomados como femicidio, pues 12 víctimas mantenían una relación de matrimonio o unión libre con el agresor y las otras 28 mujeres compartían el mismo domicilio o tenían una relación cercana de noviazgo o amistad con el homicida”  Tomado de La Nación, 13 de abril, 2012.

Como menciona el doctor Rolando Ramírez, dentro de los puntos más relevantes dentro del desarrollo de este trastorno en las personas está el hecho de que se presentan conductas sadomasoquistas, es decir, conductas que llegan a infringir dolor a la pareja y a ser permisivas para recibir dolor de esta. Quizás es aquí en donde comiencen a brotar rasgos de la personalidad dependientes, sin embargo, es algo que no se puede determinar tan fácilmente, pues para ello se deben presentar varios criterios que respalden este hecho.

A pesar de que no se puede demostrar con certeza que en estos casos se presenten en concreto trastornos de la personalidad por dependencia, sí se puede hipotetizar sobre la relación entre este trastorno y la violencia intrafamiliar. A continuación, se demuestran los casos de violencia doméstica presentados en emergencias durante los 1eros trimestres del 2010 al 2012.

El periódico La Nación (2012) menciona que se reciben aproximadamente 222 casos diarios de violencia doméstica en la Fuerza Pública y la mayoría se presenta en Guanacaste y Puntarenas y van después de las 3 de la tarde hasta la medianoche, con mayor frecuencia los viernes, sábado y domingo. Por otra parte, se tiene registrado que las causas más comunes de agresión suelen ser:

Presuntas infidelidades

Disputas por dinero/alcoholismo

Discusiones deportivas

Es interesante ver cómo entre las causas comunes de agresión involucran factores de dependencia emocional (presuntas infidelidades) y codependencia (alcoholismo). En el caso de la violencia intrafamiliar, la dependencia se ve relacionada con altos niveles de celos, posesividad e inseguridad, especialmente en las relaciones amorosas (Bornstein, 2012).  Como menciona el doctor Rolando Ramírez, la violencia intrafamiliar en Costa Rica podría ser un buen indicio para sospechar de alguien que presente el trastorno de la personalidad por dependencia. Por otra parte, cabe mencionar que dentro de las presuntas infidelidades y demás conflictos de pareja, es probable que se generen síntomas de depresión, ansiedad, estrés, entre otros, que puedan enrumbar a la persona a este trastorno dependiente o al menos a la dependencia emocional.

 CAPÍTULO V

Conclusiones

El trastorno de la personalidad por dependencia muestra en sí una serie de rasgos patológicos que generan un daño tanto al individuo que lo padece como a los que se encuentran a su alrededor. De acuerdo con la recolección de datos realizada, se evidencia que las causas de este trascienden más allá de un apego inseguro y ansioso en las etapas tempranas de la vida, pues desde el punto de vista genético, hay una predisposición que hace algunas personas más vulnerables a padecer de este trastorno.

Con respecto al tratamiento, se puede decir que el más efectivo es aquel que genere un alto grado de independencia y autoeficacia en las personas que presentan el trastorno y que de manera integral logre producir un impacto positivo tanto en el individuo como en las personas que están involucradas. Coincidiendo con el doctor Rolando Ramírez, a pesar de que la terapia racional emotiva conductual es muy efectiva, esta al ser tan instructiva no logra restaurar los vínculos que de alguna u otra manera no han sido bien establecidos, pues más bien generan dependencia del paciente al terapeuta cuando este último le da direcciones sobre lo que debería pensar, por ejemplo si se usara el modelo ABC.  Por su parte, la terapia analítica intenta sacar a la luz hechos del pasado de la persona que no han sido resueltos, en el caso de las personas que padecen del trastorno de la personalidad por dependencia, se trabajarían los vínculos que fueron mal instaurados desde la niñez.

Este trastorno en el contexto costarricense se puede ver en los problemas producto de la violencia intrafamiliar, pues la mayoría de las mujeres se someten a hombres dominantes debido a que no poseen niveles altos de autoeficacia y autovaloración, asimismo, se ve mucho la dependencia emocional, pues esta hace que muchas mujeres costarricenses pongan de primero la relación de pareja que a ellas mismas. Por lo tanto, se puede decir que los siguientes factores del trastorno repercuten negativamente en las relaciones de pareja:

Recomendaciones

 

De acuerdo con las causas del trastorno de la personalidad por dependencia vistas, se puede generar las siguientes recomendaciones para su prevención:

v  Generar un estilo de apego seguro en los hijos.

v  En las personas que tengan rasgos de personalidad sumisos, fomentar el desarrollo de habilidades sociales y maneras de comunicación asertiva.

v  Ofrecer a los hijos estrategias de adaptación saludable (manejo de estrés, toma de decisiones, comunicación asertiva), que no excedan los límites de la misma persona y de las demás.

v  Fomentar un buen desarrollo de la autoestima y autoeficacia en niños y jóvenes.

v  Promover en las personas la realización de proyectos y metas propias que generen satisfacción personal.

 Reflexión personal

Durante el transcurso de la recolección de datos, pude evidenciar la fuerte relación de este trastorno con la violencia intrafamiliar. Cuando se entrevistó al psiquiatra, se reconfirmó dicha relación. En lo personal, me impresionó ver la cantidad de denuncias y casos existentes en Costa Rica sobre la violencia doméstica. Considero que de alguna manera la dependencia está generando en las mujeres un menoscabo en su dignidad y valor. Por otra parte, fue sorprendente saber que hay varios casos de hombres con dependencia, sin embargo, a pesar de que son pocos los que reconocen que padecen del trastorno, son discriminados fuertemente por quienes deberían ser un apoyo.

Finalmente, a la luz de lo que se investigó me parece que las familias están siendo mal fundadas pues lamentablemente, existen muchas parejas que están bajo niveles de dependencia, quizás no todas presentan el trastorno de la personalidad por dependencia, sin embargo, es probable que la mayoría posean tendencias dependientes que deterioren la vida familiar. Por eso, se deben crear vínculos saludables y funcionales que permitan en la persona su desarrollo y el desarrollo de los demás.

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